Del rock pop, a lo festivo y a lo melancólico, a las metáforas y a las letras directas, aparece el artista con nueva producción. Cantante, compositor, músico y productor, Beto Cuevas presenta su primer disco como solista, Miedo Escénico, el cual estará a la venta el 23 de septiembre. Los esquemas de color que le dan vida a la carátula de Miedo Escénico son tal como las canciones que integran el primer disco como solista de Beto Cuevas: contrastantes. El artista, quien se dio a la tarea de componer, producir y tocar en sus nuevos temas, también se involucró en el concepto visual en su papel de diseñador gráfico. Quiso que la gente viera en la que es su carta de presentación un marcado contraste de emociones y reflexiones entre las composiciones que se tardó alrededor de tres años en tenerlas listas para darlas a conocer. Relatos humanos, ligeros, sencillos, fuertes, pesados, intensos o apasionados, son eso, para el cantautor que en septiembre cumple cuarenta y un años: relatos. Nada autobiográfico, aunque quizás, algunas anotaciones personales. Antes de anunciar la separación del grupo, hace más de tres años, se percató de que su vida artística y personal había caído en una zona de confort que le exigía un cambio para respirar nuevas experiencias, y se dio. “Era como un suicidio, una muerte anticipada porque la pasión terminó por convertirse en rutina.” “Todo fue parte de un proceso natural. Terminé mi etapa con La Ley y necesitaba de lo mío. Fue muy saludable lo que hicimos y lo logramos de una manera muy coherente. Concluimos esa etapa con el disco Libertad y luego vino el disco de éxitos… ahí cerramos un capítulo”, relata. Aunque desde hace dos años ya era esperado Miedo Escénico, claro sin título en aquel entonces, a Beto no le urgió ni la prisa ni la necesidad de estar frente a los reflectores. Dice que le influyó el sentido de desapego, la búsqueda por una vida alejada de la rutina y el extravío de metas y retos que por momentos llegaron a confundirlo. “Me olvidé de mi cotidianeidad porque estaba encapsulado en un trabajo hecho por esquemas. Me acerqué más a mi familia, a mis amigos… siento que me reintegré a una sociedad que funcionaba de una manera distinta a la que yo conocí antes de hacerme parte del grupo. De todo este proceso surgieron las canciones que ahora estoy listo para dar a conocer.” Beto trabajó como productor de Miedo Escénico y en al última etapa de la realización integró a su equipo a Aureo Baqueiro; además contó con Steve Tushar en el diseño de audio, quien fue el artista encargado de darle el redondeo completo a todo el material. “Llamar al nombre así, Miedo Escénico, es, por un lado una ironía sobre el momento en que al artista la embarga un sentido de incertidumbre atroz antes de salir al escenario, que a mí me sigue manteniendo con vida, pero a reserva de lo que hay alrededor. Antes de grabar mi disco no había ningún dejo de duda o inseguridad, todo fue marcado por la ironía para decir lo contrario al miedo escénico: aquí estoy y no se muevan, que ya vengo”, señala el cantautor, quien aparece en la portada al estilo de un James Bond moderno, con cara a media luz y sombrero de dandy. La canción que lleva ese título fue bautizada con este nombre porque para el músico es como una metáfora del amor y de las consecuencias de este sentimiento. “Es una reflexión sólida y contundente de a qué te lleva la práctica del amor, que te orilla a sentir que es lo mas fácil porque crees que lo resuelve todo y después, te encuentras con dejos de violencia y amenazas en una separación”, recalca. “Hablo de la sensación que produce el querer lograr un objetivo a toda cosa sin pensar en la vida alrededor, cuando muchas veces, pasas de largo el lugar donde empezaste y hasta que te das contra la pared, regresas a lo que eres y te ves de lejos, en lo que te has convertido”. Así va pasando el cantante por la descripción de sus canciones: cálidas, explosivas. Y se da la oportunidad de brincar en piso resbaloso para dejar la zona de confort y auto cuestionarse y criticarse. Porque dice que lo más valioso es como alimentamos el espíritu, no necesariamente al cuerpo. Así, en cada fragmento de frases que articula sobre aquello que es lo que más le apasiona en estos momentos, su disco, el chileno denota alegría y entusiasmo. Los combina con vehemencia y brillantez. Le gusta hablar de su música, le gusta involucrarse en los asuntos que atañen a esta. También encuentra “Are You Sorry?”, un tema estructurado en las bases mas clásicas del rock alternativo que a él le gusta. Se la dedica a la que será su futura “ex”. Miedo Escénico le dio la oportunidad de hacer algunas analogías a Beto Cuevas sobre algunos aspectos personales de su vida cotidiana pocas veces contados, como el baile. “Nunca en mi vida he sentido que sea bueno para bailar y no lo he hecho, pero con esta, me dediqué a hacerlo… con un par de tequilas encima saqué al rockero que todos llevamos dentro, me transformé en Elvis por unos instantes. Bueno, hasta bailé cumbia… es una respuesta a lo establecido, a lo que no nos gusta y no cambiamos. Bailé y me inspiré para hacer esta canción”. Así, consciente de esto, presenta, en versión casi acústica, más no formal, “No Me Queda Nada”, una de las baladas más inspiradoras de su nuevo mosaico melódico-auditivo. - “Si crees tenerlo todo y piensas que la búsqueda ha terminado, te olvidas de lo sustancial”, asevera con una naturalidad que podría asustar. Está convencido de lo que dice, y al releerlo te darás cuenta de la razón. “El trato que le damos a la naturaleza nos ha puesto en jaque porque la tecnología avanza y el ser humano cree que crece. Pero en realidad vamos en retroceso, en todos los sentidos. Ganamos algo, perdemos algo. Es la ley de la vida, si lo tenemos todo, no tendríamos una razón de seguir viviendo”. Luego le siguen las relaciones de conflicto permanente, que no necesariamente es bélico, pero que sí es románticamente peligroso. Las parejas que se matan con palabras y que se curan con besos y caricias. Aunque claro, reviven con sus propias heridas. “Algo” “Tú y Yo”, describe Beto, es la relación íntima y más profunda de una pareja y “La Historia que Nunca Vamos a Contar” es un ejercicio poético con mucho antagonismo en una relación de dos. Casi al final del disco aparece un cuento en el que desviste un par de reflexiones más y en la que retrata, fija y directamente, su percepción de lo que significa cargar lastres innecesario, razones caducadas, sentimientos sobrecargados, pensamientos pesados: “Mi Única Verdad”. Beto, quien fungió como director cierto del video de “Vuelvo”, cierra Miedo Escénico con “Mañana”, una creación melancólica en la que se abre a la posibilidad e aceptar que extrañar no es signo de debilidad sino de humanismo. De que se puede perdonar, de que se puede seguir amando, de que puede haber más relaciones sin temor a volver a empezar, a volver a fracasar, a volver a levantarse. Así es su Miedo Escénico, el cual está dispuesto a compartir y a aminorar contigo. |